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Al hablar del tipo de educación se debe mirar primero, sin lugar a dudas, a quién va dirigida. En España, hace ya bastantes años, había escuelas de niños y escuelas de niñas, los bachilleres también estaban separados y a la Universidad apenas iban mujeres. Todo esto estaba producido y al mismo tiempo producía, una sociedad machista. La mujer tenía su papel en casa, era la madre dedicada a sus hijos e hijas, y ella misma educaba a sus hijos para ser hombres, muy hombres, y a sus hijas para ser madres.
El cambio de sociedad, el apreciar que se debe valorar a todos por igual, la aparición de una fiebre feminista, produce la unión de las escuelas. Aquí en España, los colegios femeninos admiten niños e intentan seguir dando las mismas asignaturas que daban cuando eran solo femeninos: entandamos costura, cocina, ... . Los colegios masculinos admiten niñas, y siguen dando las mismas asignaturas que se veían como masculinas: entendamos aquí deportes duros, nada de delicadezas, ni sensiblerías de mujeres,...
Aquí surge el primer fracaso, los niños no saben por donde se andan y las niñas igual. Una ley de educación regula las asignaturas obligatorias y todos nos agarramos a ellas y olvidamos aquellas que daban un aire femenino o masculino a la educación. Intentamos ser neutros y las escuelas con sus docentes antiguos intentan seguir adelante.
De aquello ya han pasado unos cuantos años, suficientes como para cuestionarnos, efectivamente, si la educación escolar mixta es conveniente.
Cuando veo a los jóvenes de mi colegio, a los de la calle, y veo como las jóvenes han adquirido de los “hombres” aquello menos deseado, como pueden ser los tacos, el fumar, las malas posturas, las malas contestaciones, y cómo los jóvenes no han evolucionado en el respeto a la mujer como compañera y no solo como objeto sexual, me puedo plantear que la educación está fallando, pero no por ser mixta. Tiene que haber algo más que se puede dejar para otros momentos.
¿Qué pasa con las mujeres, madres de su hija (pues suele ser único hijo), ¿qué las inculcan?. ¿Debemos esperar a que esta última generación sean padres para conseguir una igualdad?
Permitidme un ejemplo reciente: dando las articulaciones de nuestro cuerpo con niños y niñas de 7 años, les presente un dibujo de un niño jugando al futbol para señalar las partes aprendidas. Una niña se levantó y me dijo: “No es justo “profe”, tienes que traer el dibujo de una niña animadora”. ¿Igualdad de sexo?, yo creo que hay una malformación de las ideas, no era una niña jugando al futbol, eso es de chicos, era de un rol más femenino.
Influencias de la familia, de la televisión, de la publicidad.
Aquí estamos todos implicados. Quizá algunos tengan o tengamos que poner a cada uno o una en su sitio. O es que no hay un sitio para cada uno?.
Por último, yo trabajo con un claustro de 6 profesores/as, en el primer ciclo. Somos 4 mujeres y dos hombres. En el segundo ciclo son 2 mujeres y 4 hombres, y en el tercer ciclo son 1 mujer y 5 hombres. Si pasamos a Secundaria nos encontramos una mujer y dedicada a la música. Indudablemente mi colegio era masculino y al incorporarse a mixto incorporó poco a poco mujeres. En los colegios donde eran femeninos, pasará lo contrario. Lo que hace que la influencia sea aleatoria y no determinante en el grupo global.
De algo sí estoy seguro, en infantil y en primaria deben tener tanto profesores como profesoras, los dos roles, el de madre y el de padre deben estar en la escuela. Hay niños/as que necesitan más el rol de padre por saturación del de madre. ¿O no es así?.
Fernando Ramos Alonso
Prof. Salesianos Santander
Cantabria España
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