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EJERCITAR LA MEMORIA PREVIENE EL ALZHEIMER
5.000 científicos en EEUU intercambian investigaciones sobre
las causas de la demencia senil
Doce millones de personas, de las cuales medio millón son
españolas, sufren en el mundo el mal de Alzheimer, una forma
degenerativa de demencia, cuyos primeros síntomas pueden aparecer
entre los 30 y los 40 años. El reciente Congreso Internacional
sobre Alzheimer, celebrado en Estados Unidos, y el curso dirigido
en Santander por el director de la unidad de Alzheimer de
la Clínica Universitaria de Navarra, José Manuel Martínez
Lage, recoge la preocupación que existe entre los científicos
sobre esta enfermedad para la que podría haber una vacuna
antes de siete años. Mientras, diversas investigaciones concluyen
que el declive de la memoria no es irreversible ni inevitable
con el paso del tiempo, por lo que se recomienda no dejar
nunca de aprender.
Cuando no se ejercita la memoria no sólo se pierde sino que
se triplica el riesgo de desarrollar el mal de Alzheimer -una
forma degenerativa de demencia-, según varias investigaciones
presentadas en el Congreso Internacional sobre Alzheimer,
que acaba de clausurarse en Estados Unidos. Los científicos
han descubierto que el declive de la memoria no es irreversible
ni inevitable con el paso del tiempo, sino que está asociado
a la falta de actividad mental y al exceso de ocupaciones
pasivas, como ver televisión.
La clave para no caer en el olvido está en no dejar nunca
de aprender, en desafiar al intelecto con tareas que requieran
concentración, como leer, estudiar, hacer crucigramas, tocar
un instrumento, practicar juegos y hobbies o simplemente retener
la ubicación y detalles de sitios, en vez de pasar de largo
por ellos. Son algunas fórmulas recomendadas por Amir Soas,
de la Universidad de Case Western, en el Estado de Cleveland
(EEUU), jefe del equipo que ha realizado uno de los principales
estudios. "Estimular la mente es un factor de protección contra
el mal de Congreso Internacional sobre Alzheimer, celebrado
en Estados Unidos. Hay que leer más y ver menos televisión,
porque cuando nos sentamos frente a la televisión la mente
se pone en punto muerto", puntualizó Soas, que a raíz de los
indicios sobre el papel que juega la televisión va a hacer
otro estudio para averiguar específicamente la correlación
entre el número de horas frente a la pantalla y la aparición
de la enfermedad. Entre las 550 personas analizadas en Case
Western, la incidencia de Alzheimer resultó ser tres veces
inferior entre las que habían activado regularmente la compleja
maquinaria del recuerdo, desde sus años adultos en adelante.
Leer y estudiar
Otra innovadora teoría presentada por David Bennett, de la
Universidad Rush de Chicago, destaca la "reserva cognitiva"
que se almacena al ejercitar la memoria entre los 6 y 18 años
y que puede servir de protección años después contra la degeneración
de la mente. Un factor adicional de protección parecer ser
el grado de educación. Los universitarios tienen un riesgo
menor, mientras que el de los analfabetos es muy superior,
de acuerdo a los hallazgos de Mary Haan de la Universidad
de Michigan. Y en otro estudio similar llevado a cabo en la
Universidad de California, en Los Angeles, de 249 casos de
demencia analizados, 216 tenían un nivel educativo bajo; y
en 151 casos diagnosticados con Alzheimer, 141 también tenían
un grado mínimo de formación.
Un ejemplo revelador fue el de parejas de mellizos en las
que los hermanos aficionados a la lectura llegaron mentalmente
saludables a la tercera edad mientras que los que habían leído
poco desarrollaron demencia. La educación sin embargo no es
un factor determinante en todos los casos. Personas de escasa
alfabetización que habían cultivado la memoria con tareas
sencillas también se salvaron de padecer Alzheimer. Uno de
los ejemplos que ilustró la conferencia fue el del cerebro
de los taxistas de Londres, que tienen un mayor desarrollo
de la parte de materia gris que ejercitan acordándose del
complicado mapa de la ciudad, mientras que otras áreas cerebrales
que no utilizan experimentan una reducción de tamaño.
Aunque el entrenamiento de la memoria es importante para
la población en general, es crucial para las personas que
tengan historial de la enfermedad en su familia, advirtió
el profesor Soas, subrayando que "deberían empezar a memorizar
a partir de los 20 o 30 años". La herencia genética tiene
también un papel importante. Las personas portadoras del gen
ApoE-e 4 (una proteína clave en el transporte y la eliminación
del colesterol) que llevan una dieta alta en grasa son siete
veces más propensas a padecer Alzheimer, según otro estudio
de la Universidad Case Western. Cuanto más joven se empieza
a consumir grasa mayor es la predisposición a desarrollar
el mal.
El hallazgo parece guardar relación con la teoría de que
los mecanismos que influyen negativamente en el desarrollo
de Alzheimer se producen en la primera etapa de la vida, como
leer durante la niñez y juventud. Además de comer bien, uno
de los hábitos que ayudan a mantenerse en forma es hacer ejercicio,
ya que según otras investigaciones presentadas en el congreso
sobre Alzheimers, la mala memoria está relacionada con las
enfermedades coronarias y la diabetes.
Las investigaciones presentadas en el congreso mundial -al
que han asistido 5.000 especialistas de todo el mundo-, confirman
además otro hallazgo de hace dos años en la Universidad de
Princeton, Estado de Nueva Jersey, sobre la continua regeneración
de las neuronas a lo largo de la vida, en contra del dogma
en el que siempre se había apoyado la ciencia que justificaba
la demencia senil como la consecuencia inevitable de la muerte
de las neuronas con el paso del tiempo.
EL PAÍS, domingo 6 de agosto de 2000
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