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  ¿Cómo se comparte la responsabilidad de la educación entre la familia y la escuela?
 
Daniela Ruiz Puigbó dany_rph@yahoo.es
 

 

Estoy de acuerdo con que la educación debe ser tarea compartida entre familia, escuela y otros agentes e instituciones. Pero, el debate se plantea, creo yo, en torno a ¿cómo hacer para fortalecer la relación padres – escuelas dentro de la complicada y acelerada vida de la sociedad actual?

Es un tema complicado de abordar. Cuando fui maestra, en Caracas –Venezuela- me cansé de proponer reuniones con los padres de mi curso para iniciar la vinculación... muy pocos asistían. Generalmente, asistían los que ya estaban vinculados por motivación propia. ¿Cómo convocar a los padres que están “demasiado ocupados” para ir a las reuniones?

Y aparece una de las tantas aristas del tema: “¿Falta de tiempo, falta de interés o las dos cosas?” Me atrevo a decir que en muchos casos es la falta de interés el centro del problema. Pareciera que muchos padres consideran el tema escuela ajeno a su vida. Sólo cuando llegan las calificaciones o cuando la (el) maestra (o) le “manda a llamar” parece que aparece la relación.

Es necesario estudiar si realmente los padres están convencidos de que la educación de sus hijos será mejor si familia y escuela trabajan en equipo. Mientras no estén convencidos, ningún medio ni estrategia planificada funcionará.

Otra arista que me gustaría tratar es: ¿Cómo promover una comunicación fluida entre la escuela y los padres?

Esta reflexión que planteo, supone la superación de la falta de interés de padres y escuela, y pretende abordar el tema desde la falta de tiempo y de una estrategia comunicacional adecuada (me disculpan los Comunicadores si no uso bien los términos).

La comunicación con los padres suele ser esporádica. Al menos es lo que observé en mi experiencia. Normalmente, no hay canales efectivos de comunicación. Podríamos empezar por idear los canales apropiados a cada realidad.

Se me ocurre que las nuevas tecnologías pueden ser un apoyo en este sentido. Tengo la hipótesis de que un padre acostumbrado a usar el correo electrónico, podría tomarse un momento para leer y responder un mensaje de la maestra. Claro, responder unos mensajes no es suficiente... pero, podríamos empezar a pensar en usar una estrategia inteligente aprovechando las ventajas que el correo electrónico nos reporta (asincronía, velocidad, etc.). Sería ideal pensar en un sencillo boletín electrónico periódico que cuente brevemente lo que pasa en la escuela.

Algunos dirán: ¿y qué pasa con los sectores que no tienen acceso a las nuevas tecnologías? El mismo boletín BREVE y sencillo podría enviarse impreso. Inclusive, dependiendo de las edades de los niños, involucrarlos en la elaboración del boletín resultaría una actividad interesante para el desarrollo de sus habilidades y para el fomento de la comunicación con los padres.

La última arista del tema que me gustaría comentar, dejando por fuera muchas más, se refiere a un tema no muy novedoso: las escuelas para padre. Habría que preguntarse si es tarea de la escuela educar a los padres... yo considero que sí. Es una necesidad cuya atención se hace urgente y no encuentro otro agente preparado para asumirla. Temas como valores en el hogar, ¿qué modelos ven en nosotros (padres) nuestros hijos?, nuestra familia, ¿es un apoyo a los mensajes de la escuela o resulta una contradicción con los mismos?, nuestros hijos frente a los mensajes de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación... y muchos otros temas deben ser reflexionados en profundidad.

Ideas pueden surgir muchas, pero, lo más importante es que cada escuela dedique tiempo a pensar cuál estrategia le conviene aplicar tomando en cuenta las características propias de su población. Creo que no es un tema trivial y que es necesario abordarlo cuanto antes con soluciones efectivas.


Estoy de acuerdo con que la educación debe ser tarea compartida entre familia, escuela y otros agentes e instituciones. Pero, el debate se plantea, creo yo, en torno a ¿cómo hacer para fortalecer la relación padres – escuelas dentro de la complicada y acelerada vida de la sociedad actual?

Es un tema complicado de abordar. Cuando fui maestra, en Caracas –Venezuela- me cansé de proponer reuniones con los padres de mi curso para iniciar la vinculación... muy pocos asistían. Generalmente, asistían los que ya estaban vinculados por motivación propia. ¿Cómo convocar a los padres que están “demasiado ocupados” para ir a las reuniones?

Y aparece una de las tantas aristas del tema: “¿Falta de tiempo, falta de interés o las dos cosas?” Me atrevo a decir que en muchos casos es la falta de interés el centro del problema. Pareciera que muchos padres consideran el tema escuela ajeno a su vida. Sólo cuando llegan las calificaciones o cuando la (el) maestra (o) le “manda a llamar” parece que aparece la relación.

Es necesario estudiar si realmente los padres están convencidos de que la educación de sus hijos será mejor si familia y escuela trabajan en equipo. Mientras no estén convencidos, ningún medio ni estrategia planificada funcionará.

Otra arista que me gustaría tratar es: ¿Cómo promover una comunicación fluida entre la escuela y los padres?

Esta reflexión que planteo, supone la superación de la falta de interés de padres y escuela, y pretende abordar el tema desde la falta de tiempo y de una estrategia comunicacional adecuada (me disculpan los Comunicadores si no uso bien los términos).

La comunicación con los padres suele ser esporádica. Al menos es lo que observé en mi experiencia. Normalmente, no hay canales efectivos de comunicación. Podríamos empezar por idear los canales apropiados a cada realidad.

Se me ocurre que las nuevas tecnologías pueden ser un apoyo en este sentido. Tengo la hipótesis de que un padre acostumbrado a usar el correo electrónico, podría tomarse un momento para leer y responder un mensaje de la maestra. Claro, responder unos mensajes no es suficiente... pero, podríamos empezar a pensar en usar una estrategia inteligente aprovechando las ventajas que el correo electrónico nos reporta (asincronía, velocidad, etc.). Sería ideal pensar en un sencillo boletín electrónico periódico que cuente brevemente lo que pasa en la escuela.

Algunos dirán: ¿y qué pasa con los sectores que no tienen acceso a las nuevas tecnologías? El mismo boletín BREVE y sencillo podría enviarse impreso. Inclusive, dependiendo de las edades de los niños, involucrarlos en la elaboración del boletín resultaría una actividad interesante para el desarrollo de sus habilidades y para el fomento de la comunicación con los padres.

La última arista del tema que me gustaría comentar, dejando por fuera muchas más, se refiere a un tema no muy novedoso: las escuelas para padre. Habría que preguntarse si es tarea de la escuela educar a los padres... yo considero que sí. Es una necesidad cuya atención se hace urgente y no encuentro otro agente preparado para asumirla. Temas como valores en el hogar, ¿qué modelos ven en nosotros (padres) nuestros hijos?, nuestra familia, ¿es un apoyo a los mensajes de la escuela o resulta una contradicción con los mismos?, nuestros hijos frente a los mensajes de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación... y muchos otros temas deben ser reflexionados en profundidad.

Ideas pueden surgir muchas, pero, lo más importante es que cada escuela dedique tiempo a pensar cuál estrategia le conviene aplicar tomando en cuenta las características propias de su población. Creo que no es un tema trivial y que es necesario abordarlo cuanto antes con soluciones efectivas.




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