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Selección de textos para ilustrar la polémica sobre el tema
Pilar Sanagustín Viu
Forum Global de Educación
Veamos algunos de los argumentos de los que se sublevan ante la primacía de la imagen, de los apocalípticos:
"La televisión modifica radicalmente y empobrece el aparato cognoscitivo del homo sapiens (...) . La televisión produce imágenes y anula los conceptos, y de este modo atrofia nuestra capacidad de abstracción y con ella toda nuestra capacidad de entender (...). La verdad es que el mundo construido en imágenes resulta desastroso para la paideia de un animal racional y que la televisión produce un efecto regresivo en la democracia, debilitando su soporte y, por tanto, la opinión pública".
Y Jean Baudrillard , La transparencia del mal. Ensayo sobre los fenómenos extremos, Barcelona, Anagrama, 1991 piensa que:
"Las imágenes mediáticas (...) no callan jamás: imágenes y mensajes deben sucederse sin discontinuidad. Ahora bien, el silencio es precisamente ese síncope en el circuito, esa ligera catástrofe, ese lapsus que, en la televisión por ejemplo, se vuelve altamente significativo -ruptura cargada a la vez de angustia y de júbilo- , al sancionar que toda esta comunicación sólo es en el fondo un guión forzado, una ficción ininterrumpida que nos libera del vacío, el de la pantalla, pero también del de nuestra pantalla mental, cuyas imágenes acechamos con la misma fascinación. La imagen del hombre sentado y contemplando, un día de huelga, su pantalla de televisión vacía, será algún día una de las más hermosas imágenes de la antropología del siglo XX.
(...) La imagen es, por excelencia, el médium de la publicidad gigantesca que se hace el mundo, que se hacen los objetos, forzando a nuestra imaginación a borrarse, a nuestras pasiones a extrovertirse, rompiendo el espejo que les ofrecíamos hipócritamente para captarlas. El milagro actual es que las apariencias, largo tiempo reducidas a una servidumbre voluntaria, se vuelven hacia nosotros y contra nosotros, soberanas, a través de la técnica con que las habíamos expulsado. Vienen hoy de fuera, de su lugar propio, desde el centro de su banalidad, desde el centro de su objetualidad, multiplicándose a sí mismas con alegría".
Y en Paul Virilo, La máquina de visión, Madrid, Cátedra, 1989 leemos:
"En esta crisis sin precedentes de la representación, el antiguo acto de ver sería reemplazado por un estado perceptivo regresivo, una especie de sincretismo, caricatura lastimosa de la casi - inmovilidad de los primeros días de la vida.
(...) Hace tiempo que las nuevas generaciones comprenden con dificultad lo que leen, porque son incapaces de re-presentárselo, dicen los profesores... Para ellas las palabras han terminado por no formar imágenes, puesto que, según los fotógrafos, los cineastas del cine mudo, los propagandistas y publicistas de principios de siglo, las imágenes, al ser percibidas con gran rapidez deberían reemplazar a las palabras: hoy, ya no tienen nada que reemplazar y los analfabetos y disléxicos de la mirada no dejan de multiplicarse".
Según Pierre Bourdieu, Sobre la televisión, Barcelona, Anagrama, 1997:
"La televisión (...) pone en muy serio peligro las diferentes esferas de la producción cultural: arte, literatura, ciencia, filosofía, derecho; creo, incluso, que pone en peligro no menor la vida política y la democracia".
Leamos ahora lo que dicen los que ven en la imagen aspectos tanto positivos como negativos y consideran que el texto escrito ha de convivir con otras formas de representación:
Dice Nicholas Negroponte , El mundo digital, Barcelona, Ediciones B, 1995:
"Una manera de estudiar el futuro de la digitalización consiste en preguntarse si la naturaleza de un medio puede reproducirse en otro. ¿Es posible que lo que experimentemos al ver la televisión se parezca cada vez más a lo que experimentamos al leer un periódico?. Muchos piensan que las noticias en los periódicos son mucho más profundas que las de la televisión, y de igual modo, consideran que esta última ofrece una experimentaci´ñon sensorial más rica que la que proporcionan los periódicos. ¿Debe seguir siendo así?.
La respuesta consiste en crear ordenadores para filtrar, seleccionar y manejar multimedia en beneficio propio; ordenadores que lean el periódico y miren la televisión por nosotros y que actúen como editores cuando se lo pidamos."
Según Edmund Carpenter y Marshall Mc Luhan, El aula sin muros, Barcelona, Editorial Laia, 1974:
"La confusión que existe acerca de los respectivos papeles de los nuevos medios procede en gran medida de una mala interpretación de su función. Son formas artísticas, no sustitutos del contacto humano. En la medida en que tratan de usurpar la palabra y las relaciones personales y vivientes, son dañosos. Este ha sido naturalmente uno de los problemas de la cultura libresca, al menos en la época en que ejercía el monopolio en el pensamiento de la clase media occidental. Pero esta no fue nunca una función legítima de los libros ni de ningún otro medio. Siempre que un medio trata de operar en áreas a las que está mal adaptado, tienen lugar conflictos con oros medios o, más exactamente, se producen choques entre los intereses que controlan cada uno de esos medios. Pero cuando los nuevos medios explotan simplemente sus propios formatos, se hacen complementarios y son beneficiosos los unos para los otros.
Algunas personas (...) hablan con los gatos (...) pero esto basta para mantener la ilusión de que viven en un mundo de seres humanos, aunque no sea así. Los medios mecanizados de comunicación de masas invierten esta situación: ahora los gatos mecánicos hablan con los hombres. (...).
No faltan intelectuales que hagan esta acusación contra los nuevos medios, pero lo mismo puede aplicarse a la imprenta. El espectador de televisión con la boca abierta y los ojos empañados no es más que el sucesor del lector pasivo, silencioso, solitario, cuya cabeza se mueve a la derecha y a la izquierda a lo largo de al línea impresa".
Y en Sven Birkerts, Elegía a Gutenberg. El futuro de la lectura en la era electrónica, Madrid, Alianza Literaria, 1999 leemos acerca de las ventajas e inconvenientes de una cultura basada en el libro y una cultura electrónica:
"Podríamos decir que las ganancias de la posmodernidad electrónica para los individuos consisten en: a) una creciente conciencia de la situación "a gran escala", una perspectiva global que permite una extraordinaria complejidad de interrelaciones; b) una extensión de la capacidad neuronal, una habilidad para ajustar simultáneamente un amplio espectro de estímulos; c) una comprensión relativista de las situaciones, que origina la erosión de viejos prejuicios y que a menudo se expresa a sí misma como tolerancia y d) una flexibilidad sin soberbia ni esnobismo, una voluntad de probar nuevas situaciones y disposiciones.
En la columna de las pérdidas se encuentran: a) un sentido fragmentado del tiempo y la pérdida de la denominada experiencia de la duración (...); b) una reducción de la atención y una impaciencia generalizada (...); c) un quebranto en la fe de las instituciones y en las narraciones explicativas que antes conformaban la experiencia subjetiva; d) un divorcio del pasado y de una percepción vital de la historia concebida como un proceso acumulativo y orgánico; e) el alejamiento de un lugar geográfico y la comunidad y f) la ausencia de cualquier modelo arraigado sobre el futuro personal o colectivo".
Escribe Román Gubern, La mirada opulenta. Exploración de la iconosfera contemporánea, Barcelona, Gustavo Gili Mass Media, 1987:
"Para acabar con nuestra reflexión acerca de la imagen habría que recordar de nuevo que, desde el punto de vista comunicacional, no existe, en rigor, una realidad visible, sino diferentes puntos de vista sobre la realidad visible. Las imágenes no son por lo tanto inocentes ni neutras, sino símbolos investidos de sentido por su productor y portadores de una estela de connotaciones. Por lo que no podemos hacer más que suscribir una vieja llamada de alerta de Humberto Eco, cuando escribió que "la civilización democrática se salvará únicamente si hace del lenguaje de la imagen una provocación a la reflexión crítica, no una invitación a la hipnosis".
Y de la actual proliferación de imágenes, sin parangón con otras épocas del pasado, deriva por tanto el ineludible imperativo social de instituir una educación o alfabetización icónica, en los diferentes niveles pedagógicos, para hacer del niño y luego del ciudadano adulto en la civilización de la imagen un sujeto plenamente capacitado para la comunicación audiovisual, tanto en su condición de destinatario selectivo, lúcido y crítico (...) como en su condición de productor o de emisor inteligente (...)".
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