Organización de consumidores y
usuarios de Cataluña (OCUC)
¿El consumidor tiene derechos? ¿Los
ejerce?
Como consumidores y usuarios de productos tenemos muchos derechos, derechos que a menudo no ejercemos porque los desconocemos.
Y a veces, a pesar de conocer
nuestros derechos, o intuir su existencia, no los ejercemos por temor, por
desconfianza sobre su eficacia, o por la equivocada impresión de que reclamar
“no servirá para nada”.
Pero esto está muy lejos de ser
cierto: reclamar sirve, y mucho. No sólo para resolver nuestro caso particular,
sino que sirve para mejorar la calidad de los productos y de los servicios.
Cuanto más exijamos mejor será la calidad de los productos y de los servicios.
Existe un gran número de vías y
organismos que nos pueden asesorar, orientar y informar sobre nuestros
derechos, e incluso en algunas ocasiones, nos pueden defender y actuar en
nombre nuestro para exigir su cumplimiento.
Sólo para citar algunas, hay las
Organizaciones de Consumidores, las Oficinas Municipales de Información al
Consumidor, las Oficinas Comarcales de Información al Consumidor, el Buzón del
Consumidor, las Juntas Arbitrales de Consumo, etc.
Entre los ámbitos más usuales con
derechos que nos asisten, debemos destacar los servicios a domicilio, los servicios
telefónicos, las ventas a distancia, la compra de viviendas, las agencias de
viajes, los seguros, los servicios bancarios o las repercusiones sobre el
consumidor debido a la introducción del EURO.
¿Somos poco exigentes con los objetos de consumo? ¿Preferimos la cantidad a la calidad?
Nos atreveríamos a afirmar que hace
unos años esta premisa era absolutamente cierta. Pero actualmente, cada vez es
mayor el número de consumidores que buscan la relación “calidad-precio” más
óptima, y que no se fijan sólo en la cantidad sino también en la calidad, de
manera que son capaces de sacrificar “cantidad” por “cualidad”.
Y este es a nuestro entender el
camino correcto. La “cantidad” puede salir en muchas ocasiones muy cara. Y en
el mundo actual, en el que cada vez hay más marcas de un mismo producto, más
proveedores de un mismo servicio, debemos ser mucho más cautos y exigentes a la
hora de escoger y comprar. No debemos dejarnos llevar por la primera impresión,
o la presencia, o el envoltorio, o el precio/cantidad y debemos ir más allá y
fijarnos en la calidad del producto y/o el servicio.
La exigencia siempre contribuirá a
una calidad mejor y a una mayor relación calidad-precio.
¿Qué es lo que influye más en la elección de los productos o servicios que consumen nuestros jóvenes?
Es difícil determinarlo y dar una
respuesta única, ya que influyen muchos factores muy diversos e
interrelacionados entre sí como por ejemplo las modas, los ambientes
frecuentados, el círculo de amistades, el poder adquisitivo y desde luego la
publicidad. Pero de todos ellos, nos atrevemos a afirmar que quizás es la
publicidad la que ejerce más influencia entre nuestros jóvenes consumidores.
¿Es difícil vivir al límite de esta necesidad de consumo (moda, tendencias, etilos de vida)? ¿Cuántas cosas no necesito para vivir?
En la sociedad actual en la que se
nos indica y dice por todos lados y a todas horas qué consumimos, qué
compramos, qué gastamos, se hace realmente difícil vivir al margen de este
bombardeo constante de mensajes directos e indirectos que nos inducen a
consumir.
Es evidente que actualmente muchos de
nosotros disponemos y adquirimos muchas más cosas y productos de los que
necesitamos para vivir, movidos por nuestro círculo social, movidos por la
publicidad, movidos por los hijos, movidos por los amigos, movidos por los
medios de comunicación,...en definitiva, movidos por la Sociedad en la que
vivimos y de la cual formamos parte.
Pero hay que hacer un esfuerzo con el
fin de valorar críticamente estos mensajes e intentar en la medida de lo
posible hacer un análisis sobre lo que realmente necesitamos. Análisis
realmente difícil y a la vez muy subjetivo y relativo, ya que los parámetros en
los que nos movemos son y pueden ser muy amplios, pero debemos aprenderlos.
¿Qué opinión tiene sobre las luces de Navidad que se abren casi un mes antes para incitar al consumo?
Es uno de los mensajes indirectos consumistas más fuertes que existen actualmente. No nos gusta a partir del momento en que esto provoca la realización de compras sobre las cuales después nos arrepentimos por considerarlas innecesarias y desde el momento en que convierte la Navidad en sinónimo de compras forzosas con todas las consecuencias sociales y económicas que esto comporta.
Creemos también que como ciudadanos
deberíamos esforzarnos e intentar evitar la influencia de esta presión a la que
estamos sometidos y que no provocara que comprásemos más, sino que provocara
una racionalización de compras. Es decir, que nos lo tomáramos como un tiempo
mayor de reflexión para decidir las compras que haremos.
¿Cómo repercute el consumo en la ecología?
El consumo repercute directamente en la ecología, por eso queremos el consumo responsable; que se tenga en cuenta el ahorro energético, que se potencien las energías renovables, que se potencien los envases reciclables, que se fomente el aprovechamiento de los residuos, que se fomente el transporte público, que se mejoren las infraestructuras, que se controlen los materiales utilizados en la fabricación de todos los productos y de las viviendas y se difunda su incidencia en el medio ambiente, con el fin de que éste sea también un parámetro importante de elección añadido al de “cualidad”.
¿Educamos a nuestros hijos para entender la Sociedad de Consumo?
Diríamos que no. No, porque somos excesivamente laxos a la hora de querer atender sus deseos. No, porque los padres deberíamos ser los primeros en dar ejemplo y no lo damos. No, porque en las escuelas aún no es un valor a transmitir dentro de sus idearios. No, porque los padres no somos conscientes de la trascendencia que tendrá en sus vidas.
Finalmente decir que, de cara al
próximo milenio, es imprescindible despertar en los consumidores una conciencia
como colectivo influyente. Porque a través del consumo responsable podremos:
-
Mejorar la calidad de los bienes y
servicios desde la exigencia.
-
Contribuir a la sostenibilidad
medioambiental y social.
-
Crear un frente de presión delante de
la creciente e imparable influencia de los poderes económicos.