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Estas series creo que pretenden básicamente atraer a un público definido, en este caso los jóvenes, y convertirlos en una audiencia estable. No podemos olvidar que son productos de entretenimiento y que deben ser rentables, es decir, deben tener una cuota de pantalla suficiente para que los anunciantes, que son los que pagan sus costes, los consideren espacios interesantes para anunciar sus productos. Por tanto no podemos olvidar esta dimensión fundamental de toda serie de televisión. No nacen de la voluntad expresa de “educar” sino que pretenden entretener y, para ello, recurren a temas que pueden ser de interés del público al cual se dirigen o bien proponen temas que, sin ser de su interés, forman parte de la trama argumental y por tanto son seguidos con atención por los espectadores jóvenes.
Tampoco podemos olvidar que son series de ficción y por tanto pueden inspirarse en la realidad pero tampoco necesitan reflejarla con realismo, no creo que este sea su objetivo. Como series de ficción que son, los jóvenes que las ven no creo que no sepan distinguir, en general, la realidad de la ficción, puede ser que adopten ciertas actitudes de los protagonistas, o formas de vestir o un lenguaje particular, pero estas influencias estarán matizadas por su grupo de amigos, por el entorno familiar al que pertenezcan, por su grado de madurez o por su formación.
Es precisamente en las influencias que los envuelven donde la pregunta de este forum debería encontrar la respuesta. Pienso que la clave está en la postura que adopten los adultos (padres, maestros, etc.). Si, como indica la encuesta, la mayoría de los que participamos en este forum no ve habitualmente estas series, nos será difícil establecer críticas constructivas de las mismas, seremos poco capaces de proponer otras respuestas y reacciones distintas a las sugeridas en las series ante situaciones concretas, podremos dialogar (y esta puede ser la palabra clave) poco con nuestros jóvenes y conocer sus opiniones, preocupaciones y preferencias. En definitiva, tal como decía una de las intervenciones, debemos utilizar los momentos en que estamos con nuestros hijos para, en lugar de rechazar estas series, verlas juntos, comentarlas y discutirlas de forma natural y distendida.
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